jueves, 1 de abril de 2010

Sobre Imperios y Monumentos II

A propósito de la frase final de la entrada anterior.



Foto cortesía de PonteRutaPolis.

Sobre Imperios y Monumentos


De su periplo itálico Curiojo se trajo en su caja negra una gráfica de lo que fue el Templo de Saturno en el Foro Romano.

Junto al pana veía la imagen y no dejaba de venirme a la mente una frase que parafraseada dice algo así como: "no quiero ser héroe porque al final simplemente me convertiré en estatua y frente a los pájaros las estatuas dan pena".

Y es que sólo una proeza de la arquitectura tan monumental como la que se ve en la imagen pueda ser construida por un imperio pero, tanta energía y recursos para que al final sólo trasciendan estos monumentos (o ruinas por el paso de los años, como es en este caso) y de la esencia imperial sólo quede lo registrado en los libros y los conocimientos proto-tecnológicos que serán siempre mejorados por la constante evolución del intelecto en generaciones futuras.

Según lo enseñan en los libros la historia es cíclica, y la excesiva monopolización de los recursos y el poder por parte del imperio siempre tendrá su oponente de fuerza y balance en la "des-monopolización" (o mejor dicho: democratización) que emana del inmutable deseo de ser felices de las mayorías oprimidas, expoliadas y excluidas, quienes saben que la esencia de la persona humana trasciende a través de los lazos inmateriales que crea en su entorno social, mientras que los papeles llenos de guarismos se los comen las polillas, así como las obras y demás productos que hoy nos impone consumir el imperio caducan y se vencen, dejándonos grandes monumentos donde hasta los pájaros se c.....

eLeGé-Pé
Foto cortesía de PonteRutaPolis

lunes, 15 de marzo de 2010

Calima

Dícese de la bruma que empaña el azul de la cúpula desde el alba y que colorea de naranja al astro rey en su crepúsculo.


En efecto, la sequía aguda que le trajo a los caraqueños un niño jesús de esos apodado "El Niño", ha brindado un espectáculo visual poco llamativo y tal vez hasta más depresivo que un mes lluvioso en plenas vacaciones escolares.
Curiojo trajo esta gráfica desde el pulmón vegetal capitalino (que ahora arde y se maquilla ante nosotros con una polvareda que colorea de grises sus hojas amarillas, tostadas al sol).
En ella ¿vemos? al valle, ardiendo entre sus fuentes constantes de CO2 que matizan y perfuman el entorno con el tono gris carbónico igual al del cemento que acompaña nuestros pasos cuando nos adentramos en ella.
Allá en las alturas Curiojo me comenta que la bruma es lo que ves, mientras que acá, al nivel más social, la calina se percibe como el aroma que impregna esa brisa que irrita y enfatiza la sensación de sed.
Pero sed de seguir bebiendo gasolina; de levantar montañas de metal y piedras; de acumular guarismos en papeles y más papeles y; en general, de parasitar la Pachamama hasta donde la "sustentabilidad" lo permita.

Pero le digo al pana:
- Bro, es ingenuo pensar como los verdes y creer que la Pachamama (hoy que por fin la asumimos como ser viviente que es) está sufriendo y sintiéndose amenazada por el avasallante consumismo postmodernista y depredador; cuando la Pachamama es nosotros y más.
Conclusión de Curiojo:
- Entonces, ¡hay que abrir los ojos papá!, porque la verdadera amenaza es a nuestra propia existencia.

Por eso debemos asumir una conducta responsable y dejar de creer que los daños recaen en ella sólo para aparecer políticamente correctos ante el establishment neoliberal capitalistoide, ya que si al final la Pachamama puede trascender más allá de las personas, ella sólo se ríe de nosotros en el circo que nos ha dispuesto y en el cual nos observa con plena conciencia del final del acto.


eLe-Gé Pé

martes, 9 de febrero de 2010

Árboles en el camino

Testigos obligados de la modernidad, del "desarrollo" y de las aventuras y desventuras viales, estos compañeros maderados y vestidos con pequeñas hojas clorofiladas, aparecen hoy en la selección que Curiojo reflejó en su caja negra, durante sus paseos micro-vacacionales hacia el naciente venezolano.


Sin pudor ni pena, tenemos este semidesnudo natural.



Aquí vemos dos morochos que al ritmo del viento ondeaban sus afloradas ramas saludando a los viajeros.



Trastocados en su apariencia natural por la mano humana, éstos siguen mostrando igual su bella composición pluricolor, denotando sus fases de constante renovación.



Vástago que desde temprano sigue el ejemplo y destino de su progenitor, descansados sobre alfombra de gamelote amarillo.



Ahora sí, un desnudo. Eso sí, artísticamente bien situado para mostrarse orgulloso ante los circulantes que en contraste con el azul del cielo, observan su definida silueta.



Un tenaz siempre verde, que a pesar de El Niño, el hollín y el CO2, se da a la tarea de acobijar bajo sus ramas el lugar más fresco de esa sabana por la que se pierde la carretera.



Catire que asoma su cresta en la llanura llamando a la lluvia, para ofrendarle en agradecimiento las semillas de sus flores.



Otros catiritos que prometen en su florecer. La lluvia que los tienta, los alienta. El gamelote que les cuida la base y que juntos reclaman el espacio ancestral que les es propio.



Más color en la sequía, porque su fuerza vital es el todo y saber llegar tan lejos, tan viejos y tan fuertes, no radica en lo llamativo de sus hojas sino en lo sublime de su interrelación plena con el entorno.



No en vano son la realización cuasi perfecta de la existencia misma de la vida. Dar y recibir. A veces dan más de lo que reciben. Pero, es tan infalible, eterno e infinito, que aún con ligeras variaciones el esquema es prácticamente igual, pero difiere lo suficiente como para maximizar la diversidad y la abundancia.


eLeGé-Pé

lunes, 8 de febrero de 2010

What do you say Paraguaná?



Y sólo la estela negra,
va dejando el petrolero....





Y al viejo pescador,
lo mandan a pescar lejos.....


Foto cortesía de PonteRutaPolis
Texto tomado de la canción "Paraguaná", disco "Adiós en Dolor Mayor" de Alí Primera.


domingo, 31 de enero de 2010

Recordatorio

Revisando imágenes nos encontramos con esta micro-serie, que decidimos dejar colar acá, ya que nos recordó que estos colores sólo son posibles en esta tierra; ésa que siempre alegre, desprendida y generosa, ve partir a esos hijos que buscan llenar la vanidad de su ego con ilusiones de papel moneda y allá en la distancia vuelven a abrir los ojos pero no para ver lo que los rodea, sino para evocar los colores de esta parte del mundo.



Barco hundido en la boca de Cuare



Azul de Chichiriviche



Otra postal en Cayo Pescador



Ña ña ña ña

eLeGé-Pé